Un antídoto contra la falacia circense
No existe un problema del que no haya registro y que no haya sido resuelto por alguien. Por eso escribí dos libros, para dejarles a mis hijos una referencia a la que pudieran acudir cuando este mundo empezara a desmoronarse para ellos. Porque todo conocimiento que merece la pena, ha sido escrito por alguien que, antes, ya pasó por ahí. Aprendí a sobrevivir con ansiedad y miedo demasiados años, hasta que descubrí la verdad que me reveló la forma de vivir de manera plena. Y, quizá, esa sea una de las grandes diferencias entre unas vidas y otras: el conocimiento y la información a los que tenemos acceso. Yo solo quise asegurarme que tuvieran dónde buscar cuando llegara el momento. Ese es mi legado.
Si funciona, ¿no sería inteligente querer escucharlo? Dejé mi carrera en el ámbito de la abogacía para dedicarme a investigar una pregunta que marcaría mi trayectoria para siempre: ¿Por qué hacemos esfuerzos en vivir una vida que ya no queremos? Esta búsqueda me llevó a examinar mi propia relación con el miedo y la ansiedad, y a cuestionar las ideas y expectativas desde las que había construido mi vida. Y descubrí algo que llevaba años intentando demostrar y que te sorprendería si lo escucharas. No obstante, si lo que buscas es coaching, terapia, desarrollo personal o algún evento tipo motivacional, entonces, no soy la opción adecuada para ti. No estoy aquí para decirte que puedes ser feliz; eso siempre ha sido cosa tuya. Pero si has decidido que no quieres seguir viviendo en un espacio que no encaja contigo y, además, tienes ansiendad por salir de ahí cuanto antes, entonces, puedo ayudarte. Y te aseguro que te sorprenderá de lo que eres capaz. Y, si después de todo lo que vas a escuchar y descubrir, decides seguir viviendo tu vida exactamente igual que antes, no te devolveré el dinero que pagaste por escuchar la verdad. Habrás descubierto que siempre estuvo delante de ti y decidiste ignorarla, y saber eso, te aseguro, que tiene un valor incalculable.
Puede que creas que eres libre. Es lógico. A casi todos nos enseñaron a pensarlo. Pero déjame hacerte dos preguntas incómodas: ¿Quién decidió la vida que estás viviendo ahora?, o ¿qué sentido tiene tener que seguir viviendo en una vida que no quieres? Quizás llevas años culpando, de todo lo que te sucede, a la falta de dinero, de talento, de oportunidades o de suerte... pero el verdadero problema es que aprendiste a no cuestionar aquello que te mantiene exactamente donde estás hoy. Porque te enseñaron a adaptarte a una mentalidad que impidiera dicho cuestionamiento. Y, quizás, necesites reconstruir tu firmeza y ver algo que hasta ahora no estabas viendo. Y puedes darle las vueltas que quieras a lo mismo, pero atrasar la decisión de empezar a vivir, la vida que tú deseas, ahora, no cambiará el hecho de que sea la única decisión acertada que puedas tomar en este mismo instante. Y lo que alargas, cuando no tomas la decisión valiente de hacer algo ya, es tu propia agonía.