Un antídoto contra la falacia circense
Escribí dos libros por una razón. No para ser escritor, sino para dejarles a mis hijos una referencia a la que pudieran acudir cuando este mundo empezara a desmoronarse para ellos. Y es que, todo conocimiento que merece la pena, está escrito por alguien que, antes, ya pasó por ahí. Y, quizá, esa sea una de las grandes diferencias entre unas vidas y otras: el conocimiento y la información a los que tenemos acceso. Yo solo quise asegurarme que tuvieran dónde buscar cuando llegara el momento. Ese es mi legado.
Puede que creas que eres libre. Es lógico. A casi todos nos enseñaron a pensarlo. Pero déjame hacerte una pregunta incómoda: ¿Quién decidió la vida que estás viviendo ahora? Quizás llevas años culpando a la falta de dinero, de talento, de oportunidades o de suerte... pero el verdadero problema es que aprendiste a no cuestionar aquello que te mantiene exactamente donde estás. Porque te enseñaron a adaptarte a una mentalidad enferma que te impidiera dicho cuestionamiento. Y, quizás, necesites reconstruir tu firmeza y ver algo que hasta ahora no estabas viendo. Y puedes darle las vueltas que quieras a lo mismo, pero atrasar la decisión de empezar a vivir la vida que tú deseas ahora, no cambiará el hecho de que sea la única decisión acertada que puedas tomar en este mismo instante. Y lo que alargas, cuando no tomas la decisión valiente de hacer algo ya, es tu propia agonía.
Si lo que buscas es coaching, terapia, desarrollo personal o algún evento tipo motivacional, entonces, no soy la opción adecuada para ti. No estoy aquí para decirte que puedes ser feliz; eso siempre ha sido cosa tuya. No soy tu amigo. Pero si has decidido que no quieres seguir viviendo en un espacio que no encaja contigo, entonces, puedo ayudarte. Y, si después de todo lo que vas a descubrir, sigues viviendo tu vida exactamente igual que antes, no se te devolverá tu dinero. Habrás descubierto que la verdad estuvo siempre delante de ti y decidiste ignorarla, y saber eso, te aseguro, que no tiene precio.